Arabako Aralar


Mapi Alonsoren Iritzi artikuloa

¡En menudo jardín se ha metido, Sra. Celáa!

Según hemos podido saber por los medios de comunicación, la Consejera Celáa, en el marco de la revisión que el Gobierno López esta haciendo del “Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos 2.008-2.011” redactado por el ultimo gobierno de Ibarrexe,  está preparando un “Decreto de carácter prescriptivo” para modificar los contenidos de la asignatura Educación para la Ciudadanía y dar cabida en ella al testimonio presencial de las victimas del terrorismo; modificación  que a partir de su tramitación reglamentaria entraría en vigor el próximo curso escolar.

Así pues, si las cosas evolucionan como la Consejera Celáa prevé, todo apunta a que, a partir del próximo curso escolar, la asignatura de Educación para la Ciudadanía  contará, en todos los colegios vascos, de forma obligatoria  con un nuevo contenido en el que se recogerá, según sus palabras “…los testimonios de victimas de la violencia de GAL y de ETA”.  “Los alumnos serán evaluados sobre el conocimiento que se adquiera en torno a la cuestión del sufrimiento de las victimas”. Con ello, y según las mismas fuentes, “no se busca la politización de la educación sino adquirir valores para la formación de la persona”.

Por lo que yo he leído, dos asociaciones de victimas del terrorismo, Covite y la AVT, han aplaudido esta iniciativa, que a su parecer beneficiará no solo a la escuela sino a la sociedad en general.  En lo que no me reprimo de calificar como arrogantes y más que cuestionables palabras, la presidenta de Covite, señora Cristina Cuesta afirma  que  “las victimas somos un ejemplo de cómo reconvertir nuestro sufrimiento en favor de la convivencia y el respeto a la pluralidad”. A mi estas palabras me suenan arrogantes porque, aunque de la rotundidad de tal afirmación no se puede deducir si ésta  se refiere a todo tipo de víctimas (larga seria la lista), sólo a victimas del “terrorismo”, sólo a victimas de “alguna clase de terrorismo”, o sólo a …, lo que si queda  claro es que ella, y supongo que sus asociados también, se autoinincluye en  esa categoría de mortales ejemplares que han reconvertido su sufrimiento en favor de la convivencia y el respeto. Pero, es que, ademas, cuestiono la mayor. Lo siento, no estoy de acuerdo con esta afirmación. El hecho de ser “victima” no te hace siempre mejor persona ni te convierte automáticamente en un ejemplo de superación a seguir. Por el contrario, creo que una de las mejores formas de llegar a  alcanzar una “vida ejemplar” pasa, la mayoria de las veces, por superar precisamente ese estado de víctima del que algunos parece que han hecho su esencia y al que parece que quieran sacar alguna rentabilidad. ¿Dónde se expiden esos certificados de ejemplaridad? ¿En la misma ventanilla en la que se adjudicarían las plazas reservadas en las oposiciones para las víctimas que algunas asociaciones han propuesto?

Por otro lado, los partidos de la oposición han expresado sus críticas. Desde la filas jeltzales se reclama que se busque  un equilibrio, incluyendo a víctimas  de grupos parapoliciales o incluso del franquismo, y se denuncia que con estos cambios solo se pretende dejar entrever  que el plan en vigor no era lo suficientemente contundente. Aralar, por su parte, pregunta de qué victimas estamos hablando mientras pide que el debate se dé en sede parlamentaria y  critica lo que en su opinión es una  utilización política de las victimas por parte del PSE.

Todo huele a que una vez más estamos ante uno de los tira-biras  en los que se ha instalado  el gobierno Lopez. La diputación alavesa ni de coña, pero a cambio…. De otra manera, si no es en clave de moneda de pago político en sus pactos de gobierno con el PP, es difícil entender la improvisación  de la consejera Celáa al anunciar esta modificación en el currículo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, porque desde el punto de vista educativo no parece que tenga mucho sentido. Yo, por lo menos,  no se lo encuentro.

Es más, creo que no tiene ni pies ni cabeza, se incluyan las victimas que se incluyan, del franquismo, del GAL, de ETA, de la violencia de género, o de…, y, cuando a setenta y pico años de la guerra civil todavía quedan muertos en las cunetas y cuando de los treinta y pico atentados mortales de los GAL solo dos han sido juzgados, en fin, a mi me parece que en vez de resolver los problemas entre adultos y como adultos estamos echando de nuevo a la espalda de la escuela un fardo que no le corresponde. Son ya demasiadas y a veces inútiles  cargas para que luego exijamos resultados pedagogicos..

A la hora de transmitir valores ciudadanos, que supongo es de lo que se trata, la escuela es un factor. Sí, no se trata de eludir la responsabilidad, pero uno más entre muchos otros y contrarrestar los efectos de una sociedad que rezuma violencia no es tarea fácil para los maestros. Lo que menos necesita su trabajo son improvisaciones en clave de oportunidad política, porque en este caso no se trata sólo de una utilización política-partidista de las victimas como denuncian los partidos políticos de la oposición, sino de la escuela.

Lo siento, yo no le encuentro sentido educativo a esta modificación curricular y menos si hablamos de Educación para la Ciudadanía.  Si de lo que se trata de verdad es de ser  constructivos mas nos valdría a los adultos acercarnos  a los  problemas de los chavales en vez de echarles  los nuestros encima. Preocupémonos por sus experiencias, por la violencia diaria que ellos mismos generan y sufren en su actividad cotidiana porque, por mucho que la Sra. Cuesta opine lo contrario, nadie es siempre victima ni siempre verdugo, todos solemos ser las dos cosas, capaces de lo mejor y lo peor. Así somos los humanos. Como muchos y buenos maestros lo han hecho y lo siguen haciendo sin necesidad de decretos prescriptivos, yo no veo por qué la escuela tiene que ir más allá de ayudar a los chavales  a reconocer los comportamientos  que generan  este tipo de sentimientos en  su vida diaria  y a descentrarse de su punto de vista para ponerse en el del otro. Por ahí estaría el quehacer de la escuela, que no es poco ni fácil porque no se trata de decirlo o decretarlo sino de hacerlo.

En todo caso, si  de lo se trata es de introducir el fenómeno del terrorismo, si o si, en una asignatura, desde el punto de vista de la programación seria más lógico, pienso yo,  incluirlo en la temario de la asignatura de Historia, pues tal como dicen la presidenta de Covite y el portavoz parlamentario del PSE, Jose Antonio Pastor, y en esto coincidimos los tres, estamos ante una verdad de la Historia  y conviene que la ciudadanía vasca no la olvide. Si es caso, este seria el lugar más lógico para introducir la modificación curricular que pretende la Sra. Celáa,  situando  en su contexto los diferentes “terrorismos” de la historia contemporánea de este país, incluyendo el franquista, y proporcionando a las nuevas generaciones elementos de reflexión que les ayuden a trascender, superar y racionalizar  el nivel de las emociones y a avanzar en el conocimiento de la verdad.

Y por cierto, los títulos que permiten impartir estos contenidos en la escuela se expiden en Universidad.

Creo Sra. Celáa que se ha metido en un buen jardín

Mapi Alonso

Doctora en Ciencias de la educación

Aralarkide

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